La ampliación de la red de Metro de Madrid hasta Torrejón de Ardoz ha sido, durante más de una década, una de las grandes promesas de movilidad de la Comunidad de Madrid. Lo que comenzó como un ambicioso proyecto para conectar en apenas 20 minutos este municipio del Corredor del Henares con la estación de Chamartín, terminó convertido en un ejemplo de paralización y promesas incumplidas, con más de 11 millones de euros gastados en trabajos que nunca se materializaron.
Los inicios: un anuncio histórico (2008-2010)
En febrero de 2008, la entonces presidenta regional Esperanza Aguirre presentó el plan del nuevo suburbano: una línea subterránea de 7,5 kilómetros, con tres estaciones (posteriormente ampliadas a cuatro) que atravesaría el centro de Torrejón de Ardoz. La inversión prevista rondaba los 450 millones de euros y se prometía que beneficiaría a 25.000 usuarios diarios.
En 2010, el Consejo de Gobierno aprobó el inicio de las obras a finales de ese mismo año, en dos fases, con un presupuesto revisado de 252 millones. La primera fase contemplaba la construcción de un túnel de 1,8 kilómetros y una estación en la calle Londres; la segunda añadiría 2,4 kilómetros de trazado y estaciones en zonas como Juncal y Soto del Henares.
Paralización y gasto millonario sin resultados (2011-2013)
Pese al anuncio inicial, la crisis económica y los recortes presupuestarios frenaron el proyecto. Apenas se excavó un gran agujero en la calle Londres, que quedó sellado y tapado años después. La inversión realizada, cifrada en 11,4 millones de euros, se tradujo en poco más que en molestias vecinales y una calle reconstruida tras las obras.
En 2013, la Comunidad de Madrid confirmó la suspensión indefinida del Metro de Torrejón por «falta de certeza económica». El plan original se dio por cancelado.
Reconversión del proyecto: del Metro al Cercanías
Ante la imposibilidad de acometer el proyecto del suburbano, la Comunidad y el Ministerio de Fomento recondujeron la actuación hacia la red de Cercanías. Se anunció la construcción de una nueva estación en Soto del Henares y la mejora de la estación principal de Torrejón.
El acuerdo con ADIF contemplaba:
- Remodelar la estación existente de Cercanías.
- Construir una nueva estación en el barrio de Soto del Henares, próxima al hospital.
- Reforzar las frecuencias de los trenes CIVIS hacia Chamartín, pasando de apenas 3 a más de 10 convoyes diarios en cada sentido.
Estas medidas se ejecutaron parcialmente y, aunque mejoraron la conectividad, nunca alcanzaron las expectativas generadas por la promesa del Metro.
Alternativas actuales de transporte para los vecinos
Hoy, los torrejoneros carecen de Metro y dependen de otros medios de transporte:
- Cercanías Renfe (Línea C-2 y C-7): conecta Torrejón con Chamartín y Atocha en unos 25-30 minutos.
- Trenes CIVIS: servicios semidirectos que reducen el trayecto hasta Chamartín a unos 20 minutos.
- Autobuses interurbanos: varias líneas conectan con Madrid (Avenida de América) en unos 22-25 minutos, con tarifas que oscilan entre 1 y 4 euros.
- Red interna de autobuses urbanos: permite la conexión entre los barrios del municipio y las estaciones de tren y autobús.
El desencanto ciudadano y el debate político
La cancelación del Metro fue recibida como un engaño electoral por buena parte de la oposición política y por colectivos vecinales. IU denunció en la Asamblea de Madrid la falta de transparencia en el uso de los fondos invertidos y criticó que se «jugara con las expectativas de los ciudadanos».
El caso del Metro de Torrejón se suma a otros proyectos faraónicos de la época que quedaron inacabados, como la Ciudad de la Justicia o el Sol de las Cuatro Torres.
Estado actual y perspectivas de futuro
En la práctica, el Metro de Torrejón sigue siendo un proyecto enterrado. No existe, a día de hoy, un plan concreto para su reactivación. Las inversiones en movilidad para el municipio se han concentrado en el refuerzo de Cercanías y en la mejora del transporte por carretera.
Aunque cada cierto tiempo resurgen voces reclamando la necesidad de esta infraestructura —especialmente ante el crecimiento poblacional y urbanístico de Torrejón de Ardoz—, el proyecto original permanece paralizado sine die.